Hay pisos en los que la calefacción no para en invierno y el aire acondicionado tampoco en verano, y aun así nunca se está del todo a gusto. Casi siempre el problema no está en los aparatos, sino en la envolvente: paredes, techo y ventanas dejan escapar la energía que tanto cuesta pagar. Mejorar el aislamiento térmico de una vivienda es la reforma que más se nota en el confort diario y en la factura.
En este artículo repasamos por dónde se pierde la energía, qué soluciones existen para cada caso y cuándo merece la pena acometerlas.
Por dónde pierde energía una vivienda
Antes de decidir qué aislar conviene saber dónde está el problema. En los edificios construidos hace décadas, que son mayoría en Cornellà y en el área de Barcelona, los puntos débiles suelen repetirse.
- Fachadas y medianeras: muros sin aislamiento o con una cámara de aire vacía.
- Cubierta y último forjado: los áticos y las últimas plantas son los que más sufren el calor del verano.
- Ventanas: carpinterías antiguas, vidrios sencillos y juntas que ya no cierran.
- Cajas de persiana: un hueco sin aislar por el que entran aire y ruido.
- Puentes térmicos: pilares, frentes de forjado y contornos de ventana, donde suelen aparecer las manchas de condensación.
Cómo mejorar el aislamiento térmico de una vivienda por las paredes
No existe un único sistema válido para todos los casos. La elección depende de si se actúa en todo el edificio o en un solo piso, del espacio disponible y del presupuesto.
Aislamiento por el exterior
El sistema de aislamiento térmico por el exterior, conocido como SATE, envuelve el edificio con paneles aislantes y un acabado nuevo. Elimina la mayoría de los puentes térmicos y no resta superficie útil, pero exige el acuerdo de la comunidad. Lo explicamos con detalle en nuestra guía sobre los sistemas de rehabilitación de fachadas.
Insuflado en la cámara de aire
Cuando el muro tiene cámara, se puede rellenar con aislante a través de pequeñas perforaciones. Es una intervención rápida, sin apenas obra y sin perder espacio. Su eficacia depende del espesor y del estado de la cámara, por lo que conviene revisarla antes.
Trasdosado por el interior
Consiste en colocar una capa de aislante y una placa de yeso laminado por la cara interior del muro. Es la solución habitual cuando se reforma un piso de forma individual: no depende de los vecinos y se puede hacer estancia por estancia. A cambio se pierden unos centímetros de superficie en cada pared tratada.
Techos, cubiertas y suelos
En una última planta, aislar el techo marca la diferencia entre un piso habitable y un horno en agosto. Si la cubierta es accesible, lo ideal es actuar por encima, aprovechando una renovación de la impermeabilización. Si no lo es, un falso techo con aislante resuelve buena parte del problema desde dentro.
En las plantas bajas y en las viviendas situadas sobre locales o aparcamientos sin calefactar, el frío llega por el suelo. Aislar el techo del espacio inferior o colocar una base aislante bajo el nuevo pavimento son las opciones más frecuentes.
Ventanas y cajas de persiana
De poco sirve aislar los muros si el calor se sigue escapando por los huecos. Unas ventanas con rotura de puente térmico y doble acristalamiento reducen las pérdidas y, además, el ruido de la calle. Si te estás planteando el cambio, te interesará nuestro artículo sobre cómo cambiar la carpintería de aluminio.
No hay que olvidar la caja de la persiana. Aislarla por dentro o sustituirla por un modelo compacto es una mejora económica que se nota desde el primer día.
Aislamiento térmico y aislamiento acústico no son lo mismo
Es un error frecuente pensar que cualquier aislante térmico protege también del ruido. El calor se frena con materiales ligeros que retienen aire; el ruido, con masa, elasticidad y, sobre todo, con una ejecución que no deje uniones rígidas ni rendijas. Algunos materiales, como las lanas minerales, se comportan bien en ambos sentidos, pero cada problema necesita su propio estudio. Si el objetivo es dejar de oír a los vecinos, hay que decirlo antes de empezar.
Cuándo merece la pena aislar
El mejor momento es siempre el de una reforma. Con las paredes abiertas, los suelos levantados o el andamio montado, añadir aislamiento supone un sobrecoste pequeño en comparación con hacerlo más adelante. Hay tres situaciones en las que conviene planteárselo sin falta.
- Vas a hacer una reforma integral o a cambiar la distribución.
- La comunidad va a rehabilitar la fachada o la cubierta.
- Vas a renovar la calefacción o el aire acondicionado.
En este último caso el orden importa: primero se aísla y después se climatiza. Una vivienda bien aislada necesita equipos de menor potencia, que cuestan menos y consumen menos. En Construcciones Bernabé estudiamos ambas cosas a la vez dentro de nuestro servicio de climatización y aislamiento en Cornellà de Llobregat.
Preguntas frecuentes
¿Se puede aislar un piso sin hacer obra?
En parte sí. El insuflado en cámaras, el aislamiento de las cajas de persiana y la renovación de juntas y burletes apenas generan molestias. Para mejoras mayores hace falta algo de obra, aunque se puede organizar por estancias.
¿Cuánto espacio se pierde al aislar por dentro?
Depende del espesor de aislante que se elija. Lo habitual son unos pocos centímetros por pared, y solo en las que dan al exterior o a espacios no calefactados.
¿El aislamiento elimina las humedades?
Reduce las condensaciones, que son la causa de muchas manchas de moho en esquinas y contornos de ventana. Si la humedad viene de una filtración o sube por capilaridad, hay que resolver antes ese origen.
Un hogar más confortable todo el año
Aislar bien no se ve, pero se nota cada día: temperatura más estable, menos ruido y recibos más bajos. Si quieres saber qué solución encaja en tu vivienda, contacta con nosotros. Visitamos el inmueble, valoramos su estado y te entregamos un presupuesto personalizado, gratuito y sin compromiso.